¿Cuántos ciclos tienes abiertos?

Toda imperfección abre un ciclo. Sentir que estamos incompletos o necesitados genera movimiento, búsqueda y desequilibrio. Hasta conducir a un reajuste cuando el ciclo se comprende y se cierra, surge la regeneración: un proceso de reequilibrio y desarrollo de la conciencia.

El nómada representa con claridad este proceso: parte, se desplaza, se asienta y, cuando ese ciclo se completa, vuelve a cambiar de lugar. Cada partida abre una etapa; cada asentamiento permite desarrollarla; y cada nuevo movimiento expresa su cierre y el comienzo de otra transformación.

De este modo, no solo se regenera él, sino también su entorno.

Hay una característica común en muchas personas con alguna patología: tienen uno o varios ciclos de su vida sin cerrar. Parejas, duelos, heridas de la niñez, trabajos, amistades o situaciones que siguen abiertas y desgastándoles.

Este es uno de los principales orígenes de la enfermedad; un ciclo no cerrado. Depende el tamaño del ciclo y del tiempo que esté abierto, así será el grado de enfermedad.

¿Qué te parece esta reflexión?

Publicaciones Similares

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *