15 ERRORES COMUNES EN CONSULTA
- Perder la perspectiva de la realidad: Perder la perspectiva de la situación real del
paciente, viéndola no tal como es, sino a través de filtros rígidos, sesgos de
confirmación o esquemas preconcebidos de la propia teoría, habitando un mapa mental
abstracto y desvinculado. - Dejarse llevar por los síntomas prematuramente: Apresurarse a encasillar al paciente
basándose en similitudes superficiales con otros casos anteriores, frenando la
indagación clínica en vez de profundizar con preguntas y explorar causas alternativas. - Subordinar la persona al protocolo rígido: Aplicar secuencias, métodos o pasos
estandarizados de manera mecánica, priorizando el cumplimiento estricto del manual
por encima de la flexibilidad que exige la vivencia única del consultante. - Oscilar entre la excesiva dureza y la blandura (falta de asertividad y control):
Carecer de un posicionamiento asertivo equilibrado, alternando entre posturas rígidas y
actitudes excesivamente complacientes que impiden sostener el timón y el encuadre de
la sesión. - Evitar la confrontación por miedo a perder al paciente: Omitir el señalamiento de
errores, contradicciones o actitudes perjudiciales del consultante, adoptando una postura
condescendiente por temor a generar malestar o a que abandone la terapia. - Escucha precipitada o excesiva: Sucumbir a las prisas omitiendo una escucha
profunda, o bien caer en el extremo opuesto permitiendo que el paciente se quede
atrapado y dé vueltas en bucle sobre su relato sin avanzar hacia la transformación. - No saber cuándo detenerse o rechazar el caso (falta de honestidad clínica): Creer
que siempre hay que intervenir a toda costa, ignorando cuándo la terapia no va a
beneficiar a la persona o excede la competencia profesional, faltando a la honestidad
clínica. - Secuestrar la autonomía del paciente (arrebatarle el control): Tratar al consultante
como a un prisionero de la terapia, imponiendo ritmos, direcciones o decisiones e
invalidando su derecho legítimo a elegir qué quiere hacer y qué no. - Abusar de la imaginación para abordar casos graves: Sustituir el anclaje en la
realidad y la contención clínica sólida por métodos basados en un exceso de fantasía o
especulación imaginativa al pretender tratar patologías complejas o graves, lo que
desestabiliza aún más al paciente. - Masificar la atención por motivos económicos: Atender a varios pacientes
simultáneamente o saturar la agenda priorizando el beneficio financiero por encima de
la calidad, la presencia y el rigor terapéutico que cada caso requiere. - Descuidar el espacio físico y el material terapéutico: Carecer de los recursos
adecuados o de una sala que no garantice un entorno físico seguro, propicio y
continente, impidiendo que el paciente logre la relajación y la disposición necesarias
para el proceso. - Utilizar un lenguaje o diagnóstico inadecuado: No adaptar las palabras a las
capacidades reales de escucha y entendimiento del paciente, empleando tecnicismos o
etiquetas diagnósticas complejas que terminan desconcertando, confundiendo o
generando más daño que beneficio.
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Libertad, Amor, Humor y Paz
