La medicina olvidada
Existe un remedio para todos los males: físicos, mentales y espirituales.
Es el único que puede dosificarse sin medida, desafiando la célebre sentencia de Paracelso: «Todo es veneno; solo la dosis hace que una cosa deje de serlo.»
Este remedio no conoce exceso. Al contrario: cuanto más se aplica, mayor es su poder transformador.
Hoy casi nadie habla de él. Sin embargo, para nuestros ancestros era el alimento cotidiano.
Es la única verdad a la que el ser hunano puede aferrarse frente a cualquier desdicha.
¿Sabes cuál es?
Las virtudes.
La paz, la coherencia, la ecuanimidad, la justicia, la templanza, la fortaleza, la humildad, la compasión, la gratitud…
¿Qué te despierta esta reflexión?